Bienvenido a la Escuela de Go de Bilbao
El Go (llamado weichi en China y baduk en Corea) es un juego de inteligencia en el que no interviene el
azar, sin duda el más antiguo y fascinante de todos los juegos de mesa y de
estrategia que hoy día se conocen y practican. Sólo es comparable con el
ajedrez, aunque no existe ningún programa de ordenador capaz de ganar a un
jugador de go experimentado.
Además de
divertirte jugando, el Go posee un gran
valor educativo, cultural y filosófico. Es realmente, una extraordinaria alternativa de
ocio, limpia y ecológica, para cualquier persona de cualquier edad.
Si te gustan los juegos... ¡debes conocer este!, y quizás
lamentes no haberlo conocido antes.
Desde mayo de 2007 puedes aprender y practicar todos los miércoles
entre las 18'30 y las 21'30 horas, en el RESTAURANTE TAPELIA, en el
Paseo de Uribitarte nº 14, de Bilbao, junto al Puente de Calatrava.
¡ÁNIMO! ¡TE ESPERAMOS!
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EL GO: UN JUEGO QUE PUEDE CAMBIAR TU VIDA
Quizá te sorprenda, pero está comprobado que es así: el go puede cambiar tu
vida. ¿Cómo es posible esto? Punto uno: te tienen que gustar los juegos,
claro, porque si no..., como si ves llover. Punto dos: El go conseguirá
apasionarte, ya que es el juego de estrategia más antiguo y fascinante de
todos. Es fascinante porque es un juego bello y profundo, y porque además
nos enseña muchas cosas mientras jugamos. Así pues, con el tiempo y casi sin
darnos cuenta, mientras jugamos, vamos cambiando nuestra vida -a mejor, se
entiende-, y por si esto fuera poco, disfrutamos nuestro tiempo de ocio de
una forma sana y divertida.
Siendo así, ¿cómo es que lo conoce tan poca gente, por ahora?, pues porque
el go ha estado "recluido" en los países orientales hasta hace relativamente
poco tiempo, y como es algo nuevo por estos lares, poca gente lo practica
aún. En China, donde nació hace más de 4.000 años, se le llama "wei'chi", y
lo practican millones de personas. Igual que en Corea, donde se llama "baduk",
y en Japón, "igo". Cuando a finales del siglo XIX -¡por fin!- el juego logra
pasar a Occidente, aquí, curiosamente, se le llamó "go".
A pesar de ser oriundo de China (algunos dicen que del Tíbet), fue quizá
Japón el país que más desarrolló el arte del go durante los últimos siglos,
y por eso se incluye dentro de toda esa tradición cultural japonesa llena de
ceremonias, sutileza, refinamiento y sabiduría. Es indudable que el go tiene
el sabor de lo añejo, el aroma de lo clásico, de aquello que tiene valor por
sí mismo, con independencia de las modas, o de las campañas publicitarias.
De otra forma no habría llegado a nuestros días, sino que se habría
olvidado, como sucede con tantas otras cosas.
EL TABLERO Y LAS PIEDRAS
Para jugar hacen falta un tablero y unas piedras (o fichas) blancas y
negras. El tablero tradicional es de madera, pero puede utilizarse cualquier
superficie plana donde pueda dibujarse una rejilla de 19 x 19 líneas, es
decir 361 intersecciones (el mismo número de días del antiguo calendario
chino). Las piedras deben ser redondas, 180 blancas y 181 negras, aunque
rara vez llegan a utilizarse todas. Las buenas son de pizarra, las negras, y
de concha marina las blancas. Valen un pastón. Por eso se hacen también con
vidrio, plástico y otros materiales (a veces el bolsillo manda).
¿CÓMO SE JUEGA?
La pregunta es inevitable. Bueno, pues sorpréndete una vez más: las reglas
de juego se pueden explicar en menos de cinco minutos (abajo lo haré en seis
líneas). Pero aprender a jugar, lo que se dice aprender..., lleva ¡toda la
vida!
El go es muy lógico, y sus reglas también. Podría incluso decirse que las
reglas del juego se "extraen" de forma natural al ir colocando las piedras
sobre el tablero, y que de esas reglas se desprenden, a su vez, unas
consecuencias lógicas que van mostrando cómo jugar. Sintetizando, las reglas
de juego son, en realidad, tres:
1ª. Regla de la alternancia: los dos jugadores van turnándose en poner las
piedras de una en una, en cualquier intersección libre sobre el tablero.
2ª. Regla de la captura: lo que no vive muere. Una o varias piedras pueden
ser capturadas y retiradas del tablero cuando pierden todas sus libertades.
3ª. Regla del territorio: gana la partida quien logra cercar más puntos de
territorio, o intersecciones libres.
Por tanto, el tablero empieza vacío, y van poniéndose piedras con total
libertad, de una en una (empezando el jugador que usa las negras), para
ocupar las intersecciones que van quedando libres sobre el tablero. Cuando
una o varias piedras del adversario son rodeadas, se retiran del tablero (se
capturan), y al final de la partida reducirán el territorio del que las
perdió. La partida acaba cuando ya no hay más territorio por conquistar, y
sólo queda contar los puntos que ha hecho cada uno. Gana quien logró más
territorio.
Con esto ya se podría empezar a jugar, aunque -sí, sí..., ya lo sé- harían
falta unas cuantas explicaciones más. Pero como este asunto se trata en
varios libros y en un DVD explicativo que se editó el año 2006, no vamos a
dedicarle más espacio aquí. De todas formas, la mejor manera de aprender a
jugar es practicando, ya que todas las dudas que se plantean sobre el
tablero se resuelven de una manera lógica, con sentido común. Y eso sí, lo
ideal es jugar con alguien que ya sepa algo, pues se aprende más rápido. Y
aunque ese alguien sepa poco, no importa, para uno que empieza es ya todo
"un experto".
¿POR QUÉ JUGAR AL GO?
Puede jugarse al go como a cualquier otro juego, y sirve para mantenernos
ágiles mentalmente. Sólo por esto, es ya interesante y útil. Pero lo
importante del go es lo que uno descubre más allá del simple juego. Si no se
descubre nada -podría ser-, entonces el Go es un pasatiempo más, un
pasatiempo extraordinario, realmente, pero nada más. Bueno, rectifico, el go
nunca será ya tan solo un pasatiempo, porque ahora es ya deporte olímpico,
pues se va a incluir en las primeras Olimpiadas de Juegos Mentales que se
celebrarán en Pekín, del 1 al 18 de octubre de 2008. Sin embargo, cuando uno
descubre esos aspectos más allá del simple juego, o del deporte, entonces el
go muestra todo su valor. ¿En qué consiste ese valor? Vamos a ver algunos
aspectos clave:
El go nos ayuda a conocernos a nosotros mismos. Nos va a poner en contacto
con nuestras debilidades y defectos, con nuestras limitaciones, con nuestros
temores, con nuestros puntos débiles; pero también con lo mejor de nosotros
mismos, con nuestras virtudes o "fortalezas", como dice ahora la llamada
psicología positiva. Al final de la partida gana el mejor, o el que menos
errores ha cometido. Y el resultado se acepta con naturalidad: si he ganado
eso refuerza mi moral; y si he perdido, me rebelo contra mis fallos, contra
mi debilidad, y pienso: ¡la próxima vez lo haré mejor!
También nos ayuda a conocer a los demás, pues cada piedra que se pone sobre
el tablero mostrará aspectos de la personalidad de cada jugador, reflejando
si es valiente, cobarde, tímido, generoso, tacaño, etc. Esto explica por qué
el go es un extraordinario medio para entablar amistad, y por qué es
conocido con el nombre de "shudan", palabra japonesa que significa "lenguaje
sin palabras" o "hablar sin hablar", ya que la partida de go viene a ser una
especie de conversación entre los dos jugadores, pero no con palabras, sino
con cada piedra que se pone en juego.
Con el go podemos poner a prueba nuestras facultades mentales. No hay que
olvidar que con nuestra mente decidimos todo: lo que hacemos, a dónde vamos,
con quién vamos, qué decimos, qué comemos, qué bebemos, etc, etc... Y
precisamente el go sirve para fortalecer esa mente ("mens sana in corpore
sano..." pero primero la mente).
El go desarrolla la visión de conjunto, o visión global. Por eso el go
resulta útil para comprender problemas como, por ejemplo, el de la ecología.
El tablero de go vendría a ser una especie de pequeño ecosistema donde todo
está relacionado, y nada queda al azar. En ese ecosistema todo tiene
importancia, por ínfimo que parezca, todo está cambiando constantemente, y
todos los cambios repercuten en el conjunto. Por esto se ha llamado también
al go el juego de la armonía.
Pero quizá el principal motivo para conocer y practicar el go es su
similitud con la vida. A pequeña escala, este juego define lo que es la vida
misma, ya que la vida nos ofrece circunstancias cotidianas que obligan a
tomar decisiones y plantearse estrategias.
SIMILITUD ENTRE EL GO Y LA VIDA
- Al igual que la vida, el juego es fácil y difícil a la vez. Es paradójico.
Al igual que la vida nos puede parecer algo muy sencillo, o también algo
terriblemente complicado. Depende de cómo nos encontremos nosotros, depende
de cómo miremos...
- Vivimos según la forma en que entendemos la vida; de igual forma, jugamos
al go según la forma en que concebimos el juego. Por ejemplo, nuestra forma
de entender la vida cuando teníamos 14 años nos llevaba a vivir de
determinada manera. Y eso fue cambiando a medida que crecíamos, hasta llegar
a hoy. La forma de entender la vida en el momento actual nos lleva a vivir
según vivimos actualmente; y podemos prever que no será algo definitivo,
pues seguiremos cambiando nuestra forma de entender la vida. Lo mismo sucede
con el go.
- Como la vida, el go es dinámico, profundo y misterioso, por eso fascina y
apasiona. Nos muestra que siempre hay algo más allá que aún no vemos y
debemos descubrir; por eso despierta el sentido de búsqueda innato en todos
los seres humanos.
- Ese sentido de búsqueda va unido a una necesidad de aprendizaje. Incluso
los jugadores de go más expertos continúan aprendiendo, porque el juego
exige un perfeccionamiento constante. Es lo mismo que ocurre en la vida,
nadie lo sabe todo, sino que todos estamos aprendiendo, cada uno en su
nivel.
- Y en ese aprendizaje constante que son el go y la vida, encontramos otra
semejanza: Nadie aprende sólo, en ambos casos el conocimiento se transmite
de maestro a discípulo. Dicho de otra manera, para aprender y mejorar hay
que jugar con alguien que sepa más.
- Y lo más importante, la verdadera libertad, tanto sobre el tablero como en
la vida, viene del aprendizaje, pues será este el que nos permitirá escoger
correctamente nuestros movimientos. La libertad del comienzo de partida sólo
es aparente, más aún, el principiante no sabe qué hacer con ella. De la
misma manera, en la vida sólo el conocimiento es lo que hace a un ser humano
libre.
Por tanto, el aprendizaje es fundamental, y también con el go aprendemos. No
es casualidad que, en su origen, el go esté directamente relacionado con la
educación, pues cuenta una leyenda china que fue inventado por el mítico
emperador Yao para instruir a su hijo.
El go enseña a construir, pues el tablero vacío se va llenando con cada una
de las piedras que nosotros ponemos; enseña la filosofía del "vive y deja
vivir", pues se comprueba que el adversario siempre merece un respeto; y
enseña que tenemos lo que merecemos, pues no existe el azar, sino el fruto
de nuestros aciertos o desaciertos. Es decir, que con el go podemos aprender
muchas cosas. Esto explica que a través de los siglos, haya sido practicado
por samurais, monjes budistas, y hombres cultos en general.
Vivir habiendo conocido el go es una gran ventaja. Tenemos algo con lo que
medirnos, algo que nos dice lo que es sentido común, que nos permite
experimentar el espíritu de riesgo y de aventura, que nos ayuda a buscar la
armonía con nosotros mismos y con nuestro entorno. Por todo ello, el go
puede cambiar nuestra vida.
Bilbao, 7 de julio de 2008
Miguel Ángel Antolínez
BIBLIOGRAFÍA:
- El go: un juego oriental milenario. Historia, filosofía, reglas de juego.
Miguel Angel Antolínez. 1998, Editorial NA.
- Algo más que un juego: el go. DVD. Miguel Angel Antolínez. 2006. Editorial
NA.
- Go para principiantes. Iwamoto Kaoru. 1978. Issi Press.
- Manual de Go. H. Fernández Long y A. Mordec. 1974
- El cercado. Ambrosio Wang An Po, 1970.